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Calendario, Obras
Sobre la Obra

Primero pensaba que enero sería un mes muy ‘limpio’, blanco, como un nuevo comienzo o el niño Jesús, mirando con ojos puros. Luego me di cuenta de que ya se nos ha dado todo desde hace miles de años (el viento en el pelo de Jesús simboliza este paso de tiempo), solamente que no comprendemos, no entendemos bien las enseñanzas, y siempre separamos en vez de unir.

 

El Dios Iracunda Yamantaka, Vencedor de la Muerte budista (Izquierda): ‘Unos ladrones llegan a una cueva remota para matar a un toro robado. Tras decapitar a la bestia, observan que su crimen ha sido presenciado por un yogui que meditaba en el fondo de la cueva. Aunque el yogui suplica que le perdonen la vida, los ladrones son inmisericordes y les cortan la cabeza. Sin embargo, con el poder obtenido tras sus años de meditación, el yogui coloca la cabeza del toro recién sacrificado sobre sus hombros y asume la forma iracunda e incandescente… Como una bestia sacrificial resucitada, Yamantanka dirige su rabia transcendental contra las fuerzas de la muerte y la disolución como todopoderoso ‘destructor diamantino de la muerte’… su ira no es gratuita, sino informada por el conocimiento y la compasión… ‘

 

El Garruda volando simboliza con sus alas gigantescas el despertar de la conciencia. Se dice que cuando empieza de volar el Garruda sus alas llegan de un lado del cielo al otro… símbolo de que la conciencia se expandirá y transmitirá. En sus garras mantiene la serpiente y su pico la decapita, en este caso la serpiente simboliza los pensamientos negativos.

 

Hanuman, el mensajero divino hindú con cara de mono (derecha), simbolizando la humildad, entrega y servicio hacia los demás. Hanuman tiene poderes inmensos pero siempre se olvida de sus poderes hasta que alguien le recuerda lo que verdaderamente es capaz de hacer…

 

Mara, el demonio del engaño y la disolución (de la ilusión terrenal) agarra, en el centro inferior de la pintura, a la parte central de la rueda de la existencia budista. En su primer círculo vemos a la izquierda almas conscientes de la ilusión subiendo hasta el reino celestial o a una dimensión elevada. Y a la derecha, almas atrapadas por demonios de la acción compulsiva, de las proyecciones y del drama personal siendo arrastrados hacia las profundidades de los infiernos mentales del sufrimiento.

 

El cerdo, el gallo y la serpiente representan la ignorancia, la avaricia y la agresividad que caracterizan los mundos del sufrimiento y la insatisfacción, que los budistas denominan samsara.

 

La tierra minúscula en el centro simboliza que hay mucho mas de lo que vemos, que el mundo físico es el escenario para experimentar el aprendizaje y juego llamado vida y que nuestro cuerpo es solamente un pequeño porcentaje de lo que realmente somos.

 

COLECCION PRIVADA
Acuarela. 32 cm x 45 cm.

2500€

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